El paso final del trabajo del arqueólogo es la exhibición de los objetos que han sido rescatados, reconstruídos y preservados. El lugar idóneo para hacerlo son los museos. En el caso que os ocupa podemos hablar de distintos tipos de museos que guardan y protegen los vehículos de transporte, accesorios, piezas y componentes, y todo tipo de material documental, sean folletos, fotografías, películas cinematográficas, videos, informes, comunicaciones oficiales, memorias de diseño o fabricación, manuales de uso, memorias de usuarios, naraciones de experiencias y hasta poesía dedicada a los transportes.
Los museos pueden ser divididos en los siguientes tipos:
a) Museos dedicados al transporte en general, como el Museo del Transporte y Exposicones de Xalapa, Ver. o el Museo del Transporte en Lucerna, Suiza;
b) Museos especializados en un sólo modo de transporte, como el Museo de Transporte Eléctrico del Distrito Federal, o el Museo del Automóvil de la ciudad de México, el Museo Greyhound, el Museo del Ferrocarril en Puebla, o el Museo del auto y Transporte Humberto Lobo Villarreal en Monterrey N.L o el Museo de la Fuerza Aérea Mexicana, en Santa Lucía, edo. de México;
c) Museos que combinan Transportes y Comunicaciones como el de Lucerna en Suiza;
d) Museos dedicados a otra u otras temáticas, pero que entre sus colecciones abarcan algún tipo de transporte o varios, pero de manera secundaria. El Museo Tecnológico de la Comsión Federal de Electricidad es un ejemplo de este caso. Ahí se guardan algunos carros y vagones del Tren Presidencial de los Estados Unidos Mexicanos.
e) Museos virtuales del transporte, como el Museo BusARG de Argentina, accesible vía internet.
En el caso mexicanos hablamos de no menos de 25 museos que de una u otra manera conservan como parte de sus colecciones y acervos vehículos de transporte o información referente a los mismos. Pese a esa infraestructura existente, ciertamente hacen falta mas museos, pues el transporte ha sido un componente muy importante de la vida del país y cuenta con una muy rica hsitoria. Actualmente la información se encuentra muy dispersa y no existen las redes de información que permitan interconectar a los museos e instituciones de investigación, a los estudiosos del tema. Se trabaja muy aislada y desvinculadamente. Un centro nacional de información en materia de transporte debe crearse para no perder mucha de esa riqueza aun recuperable y posible de guardar y conservar como parte del patrimonio cultural del país. De igual manera urge la construcción de un museo nacional de transportes, que sin demérito de los ya existentes, coadyuve a preservar el valioso legado histórico que en materia de trasnportes tenemos.